jueves, 6 de enero de 2011

breakfast at tiffany's*

-Holly, no permitiré que hagas eso.
-¿Por qué no vas a permitirlo?
-Holly, estoy enamorado de ti.
-¿Y qué?
-¿Cómo que y qué? ¿Qué preguntas haces? Te quiero y me perteneces.
-No, las personas no pertenecen a nadie.
-Claro que sí.
-No dejaré que nadie me ponga en una jaula.
-Yo no quiero ponerte en una jaula, quiero quererte.
-Es lo mismo.
-No, ¡no lo es! Holly…
-No soy Holly, ni siquiera Lulamae, no sé quién soy. Soy como este gato, somos un par de infelices sin nombre, no pertenecemos a nadie ni nadie nos pertenece, ni siquiera el uno al otro.
-¿Sabes lo que te pasa? No tienes valor, tienes miedo, miedo de enfrentarte contigo misma y decir “está bien”, la vida es una realidad, las personas se pertenecen las unas a las otras porque es la única forma de conseguir la verdadera felicidad. Tú te consideras un espíritu libre, un ser salvaje y te asusta la idea de que alguien pueda meterte en una jaula. Bueno, nena, ya estás en una jaula, tú misma la has construido y en ella seguirás vayas a donde vayas, porque no importa dónde huyas, siempre acabarás tropezando contigo misma.



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